Vincent acompaña a fumadores desde hace años. Arthur diseña aplicaciones móviles desde hace el mismo tiempo. No se conocían, pero compartían la misma conclusión: casi todas las aplicaciones para dejar de fumar son malas.
Te culpabilizan cuando recaes. Apuestan únicamente por la fuerza de voluntad. La mayoría no tienen ningún método detrás: solo un contador, una racha que se borra al primer traspiés y un tono moralista que convierte dejar de fumar en un castigo.
A principios de 2026, Vincent buscaba un desarrollador capaz de traducir su método en una aplicación real, sin traicionarlo. Se encontraron. Kaiho nació de una convicción simple: no se deja de fumar por fuerza de voluntad, se consigue comprendiendo. Sin puntuaciones, sin lecciones de moral. Un método, herramientas, calma.